LONDRES.- Las relaciones entre los medios y los políticos británicos en los últimos 20 años "no fueron adecuadas" y necesitan ser reguladas, admitió ayer el primer ministro, David Cameron, al comparecer ante la comisión en las Cortes Reales de Justicia de Londres, que encabeza el juez Brian Leveson. Este cuerpo investiga el escándalo de escuchas ilegales y sobornos del grupo mediático que presidía Rupert Murdoch, para obtener información.

Cameron describió a Rebekah Brooks, la ex jefa ejecutiva de News International de Murdoch (actualmente en juicio), como "una amiga personal y profesional". "El peligro es que no puedes deshacer las amistades que tienes", señaló, en su declaración bajo juramento, la que fue televisada en directo. El premier es amigo desde la infancia del esposo de Brooks.

En la última década, los vínculos entre los políticos y los medios fueron "demasiado estrechas" y deben instaurarse nuevas bases éticas para "tratar de que sean más equilibrados", según afirmó. "(Debe haber) más transparencia, más regulación y un poco más de distancia", agregó.

El primer ministro tuvo que explicar el nombramiento en 2007, como vocero de prensa del Gobierno, de Andy Coulson, ex editor del semanario dominical News of the World, que fue cerrado tras descubrirse un escándalo de escuchas telefónicas ilegales del cual el ex portavoz (dejó el cargo en 2011) es uno de los acusados (su situación se complicó luego de haber desmentido falsamente el año pasado que conocía las pinchaduras de teléfonos).

Dos empleados del periódico desaparecido ya están condenados por esa mecánica ilegal.

"Estaba buscando a alguien que fuera un gran bateador y que estuviera dispuesto a enfrentar una enorme presión mediática. Él era un operador efectivo, hizo muy bien su trabajo", sostuvo.

Cameron también debió explicar el papel del Gobierno británico en el intento de Murdoch de adquirir el control total de la emisora satelital BSkyB.

Por este tema, el secretario de Cultura y Medios, Jeremy Hunt, continúa bajo presión ante las peticiones de que dimita, ya que Cameron lo había nombrado responsable de supervisar la operación comercial tras retirar de esa tarea al ministro de Economía, Vince Cable, crítico con la compra de acciones. A Hunt se le atribuyen estrechas relaciones con lobistas de Murdoch y haber sido abiertamente favorable a su oferta. Los analistas consideran que Cameron afronta un desastre político a cámara lenta. (DPA-AFP-Reuters)